
Tallado e instalación de una cejuela de
hueso
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En primer lugar, después de extraer la cejuela vieja, limpiaremos de
restos de cola y fragmentos de hueso o plastico el alojamiento de la
cejuela.Es muy importante recuperar una base perfectamente plana y
limpia antes de instalar la nueva. Podemos utilizar, con cuidado de no
ensanchar el canal, una lima rectangular para metales.

Escogeremos un bloque de hueso de la medida adecuada.Debe ser de un
grosor ligeramente superior a la anchura del canal.

Utilizaremos un taco de madera perfectamente plano al que pegaremos
con un trozo de lija de agua (grano 400) para rebajar el grosor del
hueso.La forma adecuada de utilizarlo es frotando el hueso sobre el taco
de lija. Comprobaremos a menudo el grosor para no eliminar demasiado
material.
Es importante que encaje a la perfección, sin ningún tipo de
holgura.También utilizaremos el taco para asegurarnos que la base del
hueso ha quedado perfectamente plana y se acopla correctamente sobre su
asiento, sin quedar levantado por ninguno de sus lados.

Ahora, marcaremos con lápiz el sobrante del bloque de hueso, y
trazaremos también el radio del diapasón, dejando asomar aproximadamente
unos dos o tres milímetros por encima de la superficie del diapasón.

Cortamos el sobrante lateral del bloque de hueso con una sierra.
Puedes utilizar una hoja para metales o una pequeña sierra para madera
de diente fino.Lo importante es que el corte sea limpio y perfectamente
perpendicular.

Eliminaremos el sobrante de la parte superior, siguiendo como guía la
marca de lapiz que hemos hecho siguiendo el perfil del diapasón.
La herramienta adecuada para hacer esto es una pequeña lijadora de
banda, aunque si no dispones de ella, puedes sujetar firmemente el
bloque de hueso en un tornillo de mecánico (atención con no romper el
hueso al apretar) y limarlo con una lima para metales de media caña.

Esta es la forma que debe tener ahora tu nueva cejuela.Fíjate en la
inclinación que le hemos dado al hueso en su parte superior. También has
de limar los laterales del hueso para que la anchura sea la exacta y
definitiva. Ademas de una lima, para los laterales debes utilizar un
poco de lija de agua grano 400 para conseguir un acabado bastante fino.

Una vez hemos comprobado que la anchura del hueso y su grosor son los
definitivos, fijaremos la cejuela en su alojamiento con una gota de
cianoacrilato. Atención, solo debe quedar fijada para que no caiga, pero
debes poder sacarla con un golpecito seco sin ningún problema. Debes
poner muy poco adhesivo. Si se suelta durante el trabajo, siempre puedes
volver a pegarla.

Es muy importante proteger con una o dos capas de papel de enmascarar
las zonas contiguas al hueso, dado que vamos a utilizar limas, lijas y
productos abrasivos.

Marcamos con la mayor precisión la posición de las cuerdas. Si no
dispones de una plantilla para cejuelas, una medida correcta es trazar
la posición de la primera y sexta cuerdas dejando tres milímetros de
distancia entre la marca y el borde de la cejuela (borde del diapasón).
Una vez situadas estas dos cuerdas, calcula la posición de las demás con
el mayor cuidado, comprobando que están todas perfectamente
equidistantes. Este paso es vital para que el resultado final sea
totalmente satisfactorio.

Utilizaremos un juego de limas calibradas para cortar los slots de
las cuerdas. En este caso no es recomendable utilizar ningún otro
utensilio. Los slots deben ser de la anchura adecuada, ni mas ni menos,
y su parte inferior curvada para un correcto apoyo de la cuerda.

Con la lima adecuada para cada cuerda, procederemos a hacer la
primera marca para apoyar las cuerdas. No es necesario que sean muy
profundas, simplemente hay que atender a posicionar las cuerdas
correctamente y con total precisión.
A partir de este momento, instalaremos ya el juego de cuerdas. Esto es
imprescindiblepara comprobar la perfecta situación de las mismas (si no
hemos hecho las marcas demasiado profundas, aun estamos a tiempo de
corregir la posición).
El hecho de tener las cuerdas puestas nos permitirá también ajustar
correctamente la profundidad del slot de cada cuerda individualmente. En
la imagen podemos apreciar la posición de las cuerdas alojadas en los
cortes no demasiado profundos. Fíjate en la inclinación que hemos dado a
las marcas de la tercera y cuarta cuerdas para dirigirlas mejor hacia
sus clavijeros. Lógicamente, en una cejuela para una pala de 6
clavijeros en línea, esta inclinación no será necesaria.

Ahora viene otro paso de gran importancia. Es el corte de la
profundidad necesaria para cada cuerda. De esto depende la suavidad de
acción de la guitarra en los trastes superiores y la correcta afinación
de las cuerdas en los primeros trastes respecto a las notas tocadas al
aire. El método para conseguir una profundidad correcta, es el que se ve
en la imagen. Debes pulsar la cuerda en el segundo traste, y comprobar
que en su pendiente hacia la parte superior de la cejuela queda muy
próxima al primer traste, pero sin tocarlo.
Teóricamente, la distancia libre entre la cuerda y el primer traste
(con la cuerda pulsada en el segundo traste, recuerda...) debería ser la
misma que el grosor de la cuerda. De todos modos, pon mucha atención en
no pasarte de profundidad; siempre es mejor dejarla un poco alta y
rectificar a última hora. Imagen cejuela15.jpg En esta imagen puedes ver
como las cuerdas van quedando "sumergidas" en la cejuela una a una, a
medida que vamos profundizando los slots.

Aquí tenemos todas las cuerdas ya ajustadas a su altura correcta
respecto al primer traste. Como verás, están muy hundidas en el hueso,
por lo que hemos de eliminar el sobrante de hueso de la parte superior.
Para eliminar el sobrante superior, con las cuerdas puestas para que nos
sirvan de tope, utilizaremos una lima para metales de media caña, con un
grano mas bién grueso. Eliminaremos material hasta llegar a rozar con la
lima las cuerdas (este juego de cuerdas solo nos va a servir para tallar
correctamente la cejuela, así que utilizaremos el mas económico que
encontremos, pero que sea del calibre que vamos a utilizar luego.)
Las cuerdas no deben quedar "enterradas" en la cejuela, sino
simplemente apoyadas y encajadas ligeramente. La profundidad del slot
debe ser solamente la necesaria para que la cuerda no pueda salirse de
su posición correcta, pero parte de ella debe sobresalir de la
superficie de la cejuela. Una vez notemos que estamos tocando con la
lima las cuerdas, las sacamos de su alojamiento y damos un toque final
de lima para eliminar el material sobrante.
Si ahora colocamos de nuevo las cuerdas, aunque la cejuela todavía es
tosca y no está acabada, debemos comprobar que la guitarra es
perfectamente tocable, con una acción baja y ningún trasteo. Sacamos
nuevamente las cuerdas de su alojamiento, y perfilamos la parte superior
de la cejuela con una lima para metales plana de grano medio-fino.
También debemos perfilar los bordes laterales de la cejuela para que
tengan una suave curva y no resulten molestos al tocar, además de darle
mejor aspecto final.

Seguimos perfilando la forma definitiva de la cejuela, esta vez con
una lija de grano 400. Acabamos de perfilar utilizando un poco de lana
de acero, que dará un primer pulido y suavizará la superficie.
Ahora solo resta el pulido final. El hueso es un material noble, y con
un buen pulido se consigue un aspecto final inimitable, además de
endurecer la superficie y conseguir un perfecto deslizamiento de la
cuerda en su slot.
Empezamos con un pad flexible de lija ultrafina y pulimento Clover n° 1.
Para acabar, utilizaremos un paño de algodón y pulimento Clover n° 3. No
te olvides de pulir también el interior de los slots de las cuerdas.

Instalación de enganches de correa y
reparación del asiento del tornillo
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Para evitar accidentes graves y el enriquecimiento innecesario de tu
luthier, es necesario revisar a menudo el estado en el que se encuentran
los enganches de correa. Una buena forma de hacerlo es adquirir la
costumbre de hacer el movimiento de arrancarlos o girarlos con los dedos
cada vez que ponemos la correa en la guitarra. Si detectamos el más
mínimo movimiento de los mismo, es que es el momento de reapretarlos o
reparar el asiento de madera (el agujero para el tornillo, para
entendernos). Otra buena costumbre es la de no guardar la guitarra o
bajo en su funda con la correa puesta, sino quitársela cada vez que
guardamos el instrumento.
En el caso de que un simple apretón con el destornillador no sea
suficiente, cosa que ocurre tarde o temprano, no se te ocurra
solucionarlo momentáneamente metiendo trozos de mondadientes, papel o
cualquier otra cosa en el interior del agujero para estrecharlo...
porque la solución momentánea acabará convirtiéndose en definitiva y muy
pronto volveremos a tener el problema, posiblemente con malas
consecuencias.
El proceso para reparar adecuadamente el agujero del tornillo es el
siguiente:
Compra en una ferretería o tienda de bricolaje una tira de varilla
redonda de madera, no de las lisas, sino de las que vienen estriadas. El
diámetro adecuado, si es que el agujero no es ya de un tamaño
considerable, será de 6 milímetros de diámetro, aunque si es necesario
puedes utilizar un diámetro algo mas grande.
Después de extraer el enganche viejo y su tornillo, taladra de nuevo
el agujero con una broca para metales de exactamente el mismo diámetro
que el de la varilla que has comprado. Las brocas específicas para
madera tienen una punta afilada en el extremo que no las hace útiles
para agrandar un agujero ya existente.
El nuevo agujero debe tener una profundidad algo mayor que la
longitud total del tornillo que vas a instalar. En la zona de la
guitarra donde van instalados los enganches de correa, no hay peligro
alguno al hacer estos taladros, pero no es necesario que hagas un
agujero de un palmo de profundidad...
Al taladrar el nuevo agujero, habrás limpiado a fondo de restos de
óxido del tornillo viejo y restos de madera, papel o colas que hubieras
utilizado anteriormente para solucionar tu problema.
A continuación, corta un trozo de varilla de madera mas largo que la
profundidad del agujero. Procura que los bordes del corte te queden
limpios de astillas (por ejemplo, con un poco de lija gruesa...).
Sobre un banco de trabajo, una mesa sólida ó el mármol de la cocina,
extiende una manta vieja, para amortiguar, y pon sobre ella la guitarra,
firmemente sujeta (que alguien te eche una mano, porque tu necesitaras
todas las que tengas).
Rellena el agujero mas o menos hasta la mitad de su profundidad con
Titebond, o en su defecto, con cola blanca de carpintero. No utilices
ningún otro tipo de cola. Introduce el trozo de varilla de madera que
has cortado y con una maza de nylon o goma, o con un martillo normal y
corriente, ve golpeando con firmeza (pero sin pasarte...) hasta que haga
tope. Lo notarás fácilmente por la diferencia de sonido del golpe cuando
la varilla toque el fondo del agujero. Toda la cola sobrante irá
saliendo expulsada por las estrías de la varilla.
Una vez la varilla introducida hasta el fondo, limpia bien toda la
cola sobrante, y déjalo secar todo hasta el día siguiente.
A continuación, con la cola bien seca, puedes cortar el trozo de
varilla sobrante que asoma del agujero. Protege los alrededores con
cinta de papel adhesiva y córtala con una sierra adecuada (no utilices
ese serrucho oxidado que hay en el garaje, consigue una sierra mas o
menos en buen estado y no muy grande). Ten precaución de no rozar la
pintura del cuerpo al hacer esta operación.
Ahora, marca con un punzón o un clavo el centro de la varilla y
taladra el nuevo agujero. Debes hacerlo con una broca para metales de un
diámetro aproximadamente ½ milímetro menor que el del nuevo tornillo.
Digo nuevo, porque lo más normal es que el viejo esté oxidado, torcido,
o con la cabeza dañada. Así que, después del trabajo que te has tomado
en repararlo todo adecuadamente, no seas agarrao y compra un nuevo juego
de enganches de correa.
Algunos consejos respecto a los Pins
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Los pins sujetacuerdas, a los que no solemos dar importancia hasta el
momento en que se nos pierde uno, tienen mas importancia para el sonido
de la guitarra de la que habitualmente se les otorga. Su influencia es
grande, tanto por su contribución a mantener una buena afinación de las
cuerdas, como por su efecto en la transmisión de la vibración de las
mismas a la tapa. Para que todo esté correcto, debemos atender a un par
de detalles:
El orificio cónico del puente en el que se aloja debe tener el
diámetro adecuado; si introducimos el pin sin cuerda, debe entrar justo,
sin movimientos, pero no tan ajustado que impida sacarlo sin forzarlo de
ningún modo.

Lo correcto sería que, al dar la vuelta a la guitarra, el pin cayera
por su propio peso. Aunque la mayoría de los pins que encontraras en el
mercado suelen tener un tamaño similar, casi nunca son exactamente
iguales, por lo que deberías comprobar el correcto ajuste entre estos y
los orificios del puente. Si hay que rectificar algo, es importante que
lo haga un luthier con experiencia, entre otras cosas, porque es
necesaria una herramienta específica para hacerlo (broca cónica)
-El material de construcción del pin también es de gran importancia;
actualmente, los de gama económica se construyen en plástico. Estos son
los que normalmente equipan la mayoría de las guitarras comerciales,
incluyendo algunas que, por su precio, deberían ser de otros materiales
mas adecuados.
Es importante el peso y la densidad del material del que esta
construido, dado que, en unión con la cuerda, transmite la vibración de
esta al puente y la tapa de la guitarra, aportando cuerpo y volumen al
sonido si están construidos con los materiales tradicionales (ébano,
hueso, marfil...) Estos pins, además de bonitos (algunos son auténticas
joyas) pueden incluso mejorar la respuesta en una guitarra de gama
media.
Actualmente existen en el mercado unos pins especiales en bronce, que
además de asegurar una buena colocación de la cuerda proporcionan un
excelente sostenimiento de nota y muy buen ataque en la respuesta de la
cuerda.

-Y siempre, se cuidadoso en el momento de cambiar las cuerdas.
Comprueba que la bola de la cuerda queda situada tal y como se indica en
el dibujo.
Historia de la Guitarra Eléctrica
De la Revista Descubrir

Hablar de guitarras remonta a Oriente, Grecia y Roma pero no
asustarse. Conste nada mas que lo que llamamos ahora guitarra "acústica"
o española, pudo haber sido ya un approach al sueño quirurgico-artesanal
de la divina costilla, o sea a todo lo bueno y lo malo que sucedería
despues. Lo cierto es que, al cabo de siglos de tentar -tanto guitarras
como mujeres- enorme variedad de perfiles, nuestro siglo vio cambiar
vertiginosamente a unas y a otras. La mujer quiza algo menos, porque
siempre fue dueña de todas las armonías y voltajes, pero las guitarras
solo son eléctricas desde hace pocos años y luego de curiosa evolución.

La cosa empezo tambien al solcito de un pequeño edén salobre y
apartado, porque la guitarra hawaiana o lap steel es el eslabón
evolutivo entre las guitarras acústicas y las primeras eléctricas de los
años cincuenta. Claro que la cosa no fue tan sencilla, pero cualquier
historia que conduzca a las feroces Stratocaster del presente deberá
comenzar comenzar -según los estudiosos George Gruhn y Walter Carter-
por las idílicas y pioneras guitarras hawaianas. Según todo indica, el
primer instrumento musical eléctrico jamás producido, la "Electric
Hawaian Guitar" Rickenbacker, era de aluminio y no tuvo femenina linea
españolam sino una algo menos esbelta: la de la "sarten" isleña
Rickenbacker 1932. Solo en 1935 se lanzaría el modelo "español con
exterior de baquelita.
El tono ya no dependió de la resonancia del cuerpo, de su diseño y
materiales, sino de la aplificación electrónica. Era ideal para la
particular tañodo hawaiano originado -según los naturales- en oahu, en
el poblado de Laiem hacia 1894. Fue un tal Joseph Kekuku quien
rasgueando con ayuda de peines y cuchillos, innovó primitiva pero
inspiradamente sobre la guitarra española. Sus hallazgos crecieron en
popularidad año tras año y la música hawaiana tambien, sobre todo luego
de incorporar la novedad de las mandolinas en 1910 y el banjo en 1920.
Ya por entonces Gibson ofrecía todos sus modelos de guitarra con o sin
"equipo hawaiano" y en 1935 -siguiendo a rickenbaker- presentó su
primera lap steel. Martin fabricaba en esa misma linea desde 1922 pero
con madera de koa, un arbol nativo, y en 1927 ya habia comenzado a
identificar sus guitarras con una letra H lego del numero de modelo.
Por eso, tampoco el instrumento eléctrico de Gibson presentado el
primero de enero de 1936 llevó las siglas E.S. (Electric Spanish) sino
E.H. (Electric Hawaian), E.H. 150, mas exacta e historicamente. Ya en
octubre de 1935, Gibson había producido una lap steel equipada con lo
que luego fue conocido como microfono "Charlie Christian". No llegaron a
fabricarse un centenar de ellas porque los distribuidores rechazaban la
idea del cuerpo metalico. Puede verse que los catalogos del 36 ofrecen
únicamente instrumentos de madera. Con la E.H. 185, de 1940 vuelven a
"metalizarse" en parte, pero es justo recordar que en 1935, national se
habia adelantado a introducir -con esa marca y con la de Dobro- las lap
steel de aluminio.
Leo Fender y Doc Kauffman tampoco empezaron como podría creerse en
1950 con sus revolucionarias Esquire y Broadcaster (que pronto sería
Telecaster). Ellos habían entrado en el negocio con la marca K & F,
tanto para la lap steel como para ambos, cuatro años antes. Su primer
modelo estaba originalmente pintado de negro. Hubo varias razones para
que dezplazaran a las guitarras convencionales y la mas obvia fue que
eran mas baratas y fáciles de construir. Fuera de la parte eléctrica y
de afinación, solo hacia falta una pieza rígida de material sin formas
sutiles, tallados ni caladuras. Para mejor, habia un mercado ansioso del
sonido de las nuevas guitarras, pues desde los 30s, su heart and soul
había ido penetrando con la música hawaiana y haciéndola representativa.
Los ejecutantes, sobre todo los de grandes conjuntos, encontraron que
las seis cuerdas de las lap steel eran un límite. Se desarrollaron
diferentes afinaciones pero no se hallaba solución al problema y así,
paso a haber tambien modelos con siete u ocho cuerdas. El siguiente
recurso para ir superando las limitaciones armónicas fue el de los
diapasones extra, que acercaron al ejecutante otra riqueza tonal, pero
al costo de un mayor peso del instrumento. El agregado como norma de mas
cuerdas y diapasones generó aquellos instrumentos con patas y bases y
con dos diapasones de hasta diez cuerdas.

El rumbo correcto era otro: un mejor mecanismo del cambio de tonos
del diapasón. La primera lap steel de pie de Gibson se lanzó en 1939; su
chan chan postrero se oyó en 1954 y estuvo a cargo de Bud Issac con un
solo del famoso "Slowly". En 1950 ya se había anticipado el requíem con
la llegada amenazante de la Esquiere de Fender. Pocos años después
empezo la fiebre del Rock and Roll. Las lap steel podían adaptarse al
nuevo ritmo como lo había hecho al añejo blues pero no eran cómodas para
músicos que deseaban cantar y saltar mientras guitarreaban. Por
"pesadas" fueron quedando adheridas solo a la música country y pareció
no haber ya otro refugio para ellas, salvo excepciones como las del
valiente Jimmy Page de Led Zepelin. Gibson despacho sus ultimas lap en
el 67. Las marcas de Valco (National y Supro) duraron uno o dos años
mas. En los 70s ya casi ni figuraban en los catálogos.
De todos modos, asi como quedan aún tercos enamorados de las gorditas
de Renoir y de las flacas de Modigliani, quiza en escondidos garages
sobrevivan luthiers-electrisistas que no solo restauran viejas lap steel,
sino que tienen a partir de ellas nuevos talismanes para apresar a la
cambiante, fugitiva armonía.
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Hoy describiremos el cambio de cuerdas con
un trémolo Floyd Rose
Setear correctamente un sistema Floyd Rose o similar requiere
tener en claro algunos principios. Por ejemplo, para nivelar el
sistema al cuerpo de la guitarra (Foto A), hay que ajustar la
tensión de los resortes que se encuentran en la parte trasera.
Para regular la altura de las cuerdas, hay que ajustar los
pernos (studs) del trémolo. Por último, para setear la
afinación, hay que mover hacia adelante o hacia atrás los
puentes individuales o bloques de entonación. Para realizar
exitosamente la tarea de setear un Floyd Rose necesitarás: una
llave Allen de 3 mm, una llave Allen de 2 mm, un destornillador
tipo phillips y alguna pinza para cortar alambre.

Primero, afloja los tornillos de la cejuela trabacuerdas con
la llave Allen de 3 mm. y remueve cada una de las tres piezas
que actúan como morsa sobre las cuerdas (Foto Nº 1). Antes de
proseguir y esto es muy importante, colocá entre el sistema de
vibrato y la guitarra algún elemento que lo mantenga firme y
paralelo al cuerpo. Puede ser una regla, un lápiz, un trozo de
madera o hasta un cassette. Haciendo ésto, evitamos que el Floyd
Rose se incline hacia atrás cuando aflojamos las cuerdas (Foto
Nº 2). De esta forma, nos será mucho más fácil volver a afinar
nuestra guitarra.

Lo que haremos a continuación es ir cambiando las cuerdas
pero… de a una!!! Aflojamos desde la clavija la 6ª cuerda.
Luego, con la otra llave Allen aflojamos el tornillo que
sostiene al bloquecito de metal que aprisiona a la cuerda dentro
del Floyd Rose y quitamos la cuerda (Foto Nº 3). A diferencia de
los sistemas vintage de vibrato donde las cuerdas se colocan por
detrás, en el Floyd Rose se colocan por delante. Notarán además
que la cuerda no tiene la "bolita" o ball end en su extremo.
Entonces, lo que habrá que hacer con la cuerda nueva es cortarle
esta sección para poder insertarla nuevamente en la cavidad del
vibrato (Foto Nº 4). Tengan en cuenta que hay que cortar la
cuerda antes de la sección entorchada, o sea la parte más gruesa
antes de la "bolilla metálica".
Después del corte, insertamos la cuerda en su cavidad junto con
el pequeño bloquecito de metal y ajustamos el tornillo con la
llave Allen (Foto Nº 5). Tengan cuidado con apretar de más, ya
que sino corremos el riesgo de romper algunos de los elementos
utilizados como morsa. A continuación colocamos el otro extremo
de la cuerda en la clavija y la afinamos parcialmente "a ojo".
Este procedimiento lo repetimos con cada una de las seis (…o
siete) cuerdas. Lo que sigue es sacar el elemento que colocamos
entre el vibrato y el cuerpo de la guitarra para evitar que éste
se moviese hacia arriba o hacia abajo.

Lo que algunos aconsejan es no afinar las cuerdas de 6ª a 1ª
sino de la siguiente forma para mantener mayor estabilidad en el
sistema: primero 6ª y luego 1ª; luego la 2ª y la 5ª; luego la 3ª
y por último la 4ª. También es aconsejable, además de quedar
estéticamente más prolijo, cortar el sobrante de las cuerdas,
dejando sobresalir de las clavijas sólo un par de milímetros de
cuerda (Foto Nº 6).

Si después de afinar correctamente nuestra guitarra estirando
como corresponde cada una de las cuerdas, ya que siempre cuando
son nuevas desafinan, notamos que el sistema se elevó por sobre
el cuerpo inclinándose hacia arriba (Foto Nº 7), habrá que hacer
lo siguiente: Desafinarla medio tono, accesar el compartimiento
de los resortes sacándo la tapa plástica que está en la parte de
atrás y ajustar los resortes que regulan la tensión del sistema.
Aquí encontraremos dos tornillos que sostienen una especie de
"garra", de la cual están enganchados de tres a cinco resortes
(Foto Nº 8). Lo que hay que hacer es tomar el destornillador
phillips y ajustar una o más vueltas cada tornillo. Ahora la
damos vuelta y volvemos a afinar las seis cuerdas. Si por el
contrario, el sistema en vez de inclinarse hacia adelante se nos
fue para atrás, lo que habrá que hacer es aflojar un poco estos
mismos dos tornillos. Todo se trata de lograr un buen balance
entre la tensión de las cuerdas y la de los resortes. Mientras
que las cuerdas tiran hacia adelante, los resortes tiran hacia
atrás. Por eso se lo llama puente flotante.

Una vez que logramos que el sistema esté afinado, movemos los
microafinadores que están sobre él como para que todos tengan la
misma altura y estén en la mitad de su recorrido (Foto Nº 9). De
esta forma tendremos igual oportunidad de subir o de bajar la
afinación cuando cerremos la cejuela trabacuerdas. Antes de eso,
conviene estirar nuevamente las cuerdas con los dedos, cosa de
asegurarnos de que no se van a desafinar. Ahora sí, ponemos
sobre la cejuela las tres piezas de metal y la cerramos
firmemente… pero no demasiado. Como para que nada se rompa ¿no?
(Foto Nº 10) Si después de esto alguna cuerda está un poco
desafinada, podemos recurrir a los microafinadores para hacer
cualquier mínima corrección.
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